La importancia del "día siguiente
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Explorar las complejidades del conflicto entre Israel y Hamás, los retos de la Gaza de posguerra y las posibles soluciones para una paz duradera. Comprender la importancia de una gobernanza eficaz y el papel de la intervención internacional en la resolución del conflicto.

En el actual conflicto entre Israel y Hamás, las Fuerzas de Defensa Israelíes (IDF) han demostrado su eficacia y han tomado decisiones estratégicas para alcanzar sus objetivos. Sin embargo, la cuestión de si el mal prevalecerá en esta guerra sigue siendo incierta. Aunque Israel ha sido capaz de infligir daños significativos a Hamás, erradicar por completo la organización es una tarea de enormes proporciones. Este artículo ahondará en las complejidades del conflicto, explorará los retos de la Gaza de posguerra y evaluará las posibles soluciones para una paz duradera.

Éxito táctico y desafío estratégico

A nivel táctico, las IDF han demostrado su capacidad en operaciones terrestres contra Hamás. A pesar de sus esfuerzos, eliminar por completo una organización terrorista de arraigo local, bien armada y bien organizada como Hamás es una empresa ardua. El profundo arraigo del grupo en Gaza y sus fuentes de financiación externas dificultan su erradicación total. Aunque las IDF han hecho progresos en el norte de Gaza, la región sur plantea un reto más importante debido a su densa población civil. Incluso sin presión internacional para que cesen los combates, es probable que persistan restos de Hamás, que podrían formar una insurgencia capaz de desbaratar cualquier intento de gobernanza.

En el sur llevará mucho más tiempo. Pero no importa cuánto tiempo continúe... siempre habrá un reducto de miembros de Hamás, tal vez incluidos sus altos dirigentes, que eludirán a las IDF durante meses, tal vez años.

La importancia del "día siguiente

Aunque las victorias tácticas son cruciales, la atención debe centrarse en las secuelas de la operación militar. La verdadera medida del éxito reside en la creación de una Gaza restaurada sin Hamás. La imagen de la victoria no debe definirse únicamente por el número de bajas de Hamás, sino por el establecimiento de una alternativa viable al terrorismo. Una Gaza gobernada por una entidad decente, operativa y económicamente viable asestaría un importante golpe al eje liderado por Irán y serviría de modelo para otros Estados árabes moderados. Sin embargo, la cuestión de quién gobernará Gaza tras el conflicto sigue siendo crítica y encierra la clave para una paz sostenible.

La verdadera victoria en esta guerra es una Gaza restaurada sin Hamás... Si se sustituye a Hamás por una Gaza decente, funcional y económicamente viable, se demostrará que existe una alternativa viable al terror.

El reto de la gobernanza

Entre las posibles opciones para gobernar Gaza se encuentran la Autoridad Palestina (AP) y las fuerzas internacionales de mantenimiento de la paz. Sin embargo, ambas opciones presentan desafíos. La AP está marcada por la corrupción, la ineficacia y la impopularidad, lo que la convierte en un candidato poco probable para gestionar Gaza de forma eficaz. Además, la capacidad de la AP para garantizar la seguridad fronteriza es cuestionable, lo que la hace poco fiable para Israel. Por otro lado, es poco probable que se desplieguen fuerzas internacionales de mantenimiento de la paz, aunque teóricamente viables, debido a la reticencia de los países a implicarse en las complejidades del conflicto de Gaza.

Una opción a menudo discutida sobre quién puede gobernar la Franja de Gaza es la Autoridad Palestina (de la que hablan especialmente los defensores del utópico "proceso de paz de Oslo"), que es corrupta, ineficaz, profundamente impopular y tiene grandes dificultades incluso para gestionar Cisjordania.

Siguiente Día después de la guerra
EPA/MOHAMMED SABER
La posibilidad de una intervención internacional

Aunque las fuerzas internacionales de mantenimiento de la paz pueden ser una solución ideal en teoría, la historia ha demostrado los retos y riesgos asociados a este tipo de intervenciones. La experiencia de Estados Unidos en el Líbano a principios de la década de 1980 y la reciente participación de Arabia Saudí en Yemen sirven de advertencia. Las complejidades y los peligros potenciales del conflicto de Gaza hacen poco probable que ningún país envíe voluntariamente sus tropas al atolladero. Por tanto, el escenario más probable parece ser una ocupación militar israelí de Gaza a largo plazo, acompañada de una creciente insurgencia local alimentada por Hamás y financiada por Irán.

Esto nos deja el escenario más probable: una ocupación militar israelí a largo plazo de la Franja de Gaza durante años (quizá una década o dos) acompañada de una creciente insurgencia local dirigida por Hamás y financiada por Irán.

La carga de la ocupación

Una ocupación militar israelí de Gaza conllevaría inmensas responsabilidades más allá de la seguridad. Las fuerzas de ocupación tendrían que gestionar los servicios públicos, el saneamiento, la educación y el gobierno local. Sin embargo, si los países árabes que participan en los Acuerdos de Abraham pudieran ayudar a asumir algunas de estas responsabilidades, sería un logro significativo. La cooperación de las naciones árabes podría ayudar a aliviar la carga de Israel y contribuir al restablecimiento de una Gaza funcional.

Si algunas de estas responsabilidades pueden ser asumidas (y financiadas) por los países árabes que participan en los Acuerdos de Abraham, será un logro importante.

Implicaciones a largo plazo

De cara al futuro, preocupa el impacto duradero del conflicto. La unión de Israel y Gaza parece improbable dadas las circunstancias actuales. La ocupación de Gaza por Israel, unida a la insurgencia liderada por Hamás, podría perpetuar un ciclo de violencia e inestabilidad en la región. Es crucial explorar vías alternativas hacia una resolución pacífica, ya que la continuación del conflicto tiene consecuencias de largo alcance tanto para israelíes como para palestinos.

Por último, hay malas noticias a largo plazo. Se refieren a la unión de Israel...

Conclusión

El actual conflicto entre Israel y Hamás plantea importantes retos e incertidumbres. La clave para lograr una paz duradera reside en crear una alternativa viable al terrorismo y gobernar Gaza con eficacia. Aunque una intervención internacional pueda parecer ideal, los precedentes históricos y las complejidades del conflicto la hacen improbable. Una ocupación militar israelí a largo plazo acompañada de una insurgencia local parece el escenario más probable. Sin embargo, con la cooperación de las naciones árabes, la carga de la ocupación podría repartirse y conducir a una Gaza funcional y restaurada.

El camino hacia la paz es arduo, pero es crucial buscar alternativas y trabajar por un futuro que beneficie tanto a israelíes como a palestinos.

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